Cuando la fe no alcanza
CUANDO LA FE NO ALCANZA
El título suena a pesimismo, alguien dirá: a falta de fe. Pero hoy quiero charlar un poco sobre ello. Alguien tiene que decir algo.
EL CASO
Este señor
Javier Acosta en Colombia levantó toda una ola de “solidaridad”. Hace 5 años,
en una piscina adquirió una bacteria que le desencadenó una “Osteomielitis” que
poco a poco le fue consumiendo hasta dejarle postrado sin que la ciencia media
pueda hacer más. Es tanto lo terrible de la situación que Javier ha optado por
la eutanasia para terminar con su vida. Esto dice él, lo ha hablado con su
familia y es una decisión tomada. El 30 de Agosto, será su último día sobre la
tierra.
En el
proceso viral, se ha identificado como seguidor del equipo de futbol
Millonarios. Un jugador muy reconocido del plantel, le ha dedicado palabras y
mucho ánimo y también su director técnico además que el jueves en el estadio de
futbol el equipo le ha dedicado una emotiva despedida.
Dentro de
todo lo que se ha dicho, todos lo califican de guerrero, fuerte, valiente y con
una fuerza moral descomunal. Él dice que no quiere que su hija lo vea así
postrado por la enfermedad y ella misma ha salido a apoyar a su papá con su
decisión personal. Es decir, su decisión ha sido aplaudida y mayormente apoyada
por la sociedad. De hecho, todos afirman que se verán en el cielo.
UN ACERCAMIENTO
La
eutanasia es según Wikipedia: “la intervención deliberada para poner fin a una
vida sin perspectiva de cura”. Este proceso tiene muchos elementos y temas de
tipo moral y ético además de leyes que lo rigen por lo menos en mi país
Colombia.
Sin embargo,
al respecto me pregunto:
¿De dónde
la sociedad glorifica una decisión por la muerte como valiente?
¿Qué le ha
faltado a la iglesia que es mi tema, que no cupo dentro de sus alternativas?
¿El cielo
será su destino?
En un caso
como éste, ¿aceptamos que como no hubo nada que hacer, tomar la decisión por la
muerte es la alternativa?
OBSERVACIONES
Da tristeza
que Dios sólo aparezca como un destino puntual para un camino obligado. Es
decir desde la perspectiva de la sociedad, el deseo es llegar a Dios (¿?), pero
el camino lo impongo yo.
La sociedad
ha construido una idea idílica de Dios. En últimas quiere terminar en Dios (¿?)
y llegar a él. No es atea pues hay un destino final en él. Dios se constituye
en una esperanza a la cual llegar tras la muerte. El hombre no es ajeno a la existencia
de Dios. Estoy seguro, pero tampoco lo estoy acerca de cuál es la idea que la
sociedad se ha hecho de Dios. ¿Es el Dios de los católicos?, es decir ¿tal como
lo pintan los religiosos católicos? el dios Tierra, el de la pacha mama, el dios
inmanente, el dios de alguna secta, o ¿es el dios abandonoso que lo hizo todo, no
te deja hacer lo que quieras con tu vida y te controla, pero al fin volveremos
a él?
¿Cuál es el
dios al que todos citan, que va a ir Javier? ¿El dios de los hombres que creen
conocer? ¿El dios que cada uno ha construido? ¿el dios de cada uno?. Es decir, cada
uno en la sociedad tiene su propia idea de dios. Entonces Javier va a su dios, que
resulta que no es mi propio dios, ni el dios de muchas otras personas, ni de mi
colectivo, ni de mis creencias, ni de mi fe; pero al fin y al cabo es el dios
de Javier que al mismo tiempo pudiera ser mí mismo dios, pero al mismo tiempo
no. Es el dios que se te de la gana.
De hecho, en
esta sociedad posmoderna, cualquier dios está bien para todos, pues todos
tendemos a construir nuestros propios diosecitos y eso hace que sin que
peleemos y discutamos cada uno con su propio dios (que al fin y al cabo
recibirá a Javier, no sé dónde); estemos bien.
Pero
también hablemos del camino: la eutanasia. Los adalides de la sociedad, científicos
sociólogos y psicólogos además de pensadores y filósofos y defensores de la
vida en su mayor parte humanistas en general defienden esta decisión. Una
decisión pensada, tomada con cabeza fría, sumando y restando las consecuencias,
pero sobre todo calificándola como el último control sobre la vida de uno. Quizás
el mismo control que ejerce una mujer embarazada sobre su cuerpo para
determinar sobre otra vida.
La
eutanasia bien podría tomarse como una protesta a la falta de esperanza. La
eutanasia se levanta en casos como estos como una salida eficaz contra el dolor
y la desesperanza total. La eutanasia es el pesimismo total contra la vida por
lo cual al aplicarla se le está ganando un poquito la batalla.
Quienes
abogan por la eutanasia navegan en aguas tempestuosas no de un mar infinito, pero
sí de un mar con murallas que son fronteras normalmente levantadas por la
ciencia. Entonces el mar turbulento de la vida resulta convertido en una gran
piscina cuyos límites dejan ver tanto el poder de la ciencia que en este caso
no pudo curar a Javier pero al mismo tiempo sus propias limitaciones.
La pregunta
es si hay algo más allá. Y si lo hay, porque no funcionó. ¿Funcionaría? ¿Alguien
se la planteó a Javier?¿Se la plantearon pero no fueron lo suficientemente
perspicaces para que él se la creyera?¿Se la plantearon tarde?¿Se la plantearon
inadecuadamente?¿Qué elementos que rodearon a Javier le impidieron creer que
que el mar turbulento de la vida no tiene fronteras como le hicieron creer a
Javier?
4 PUNTOS:
1. EL PESIMISMO DE LA VIDA. LA SOCIEDAD
NO TIENE ESPERANZA
Esta es la
vida. El hombre está limitado a lo que alcanza incluyendo lo determinado por
todos y cualquier factor externo que le afecte como su educación, cultura, creencias,
formación familiar, violencia o no, salud, etc.
Mientras el
hombre está sobre la Tierra, puede hacer lo que quiera como disfrutarla o violarla
porque es evidente que sabe que se le escapan muchas cosas que no puede
controlar como en este caso una enfermedad.
El Dios
V (verdadero) no aparece en sus planes porque está catalogado no como
un Dios creador bueno y con intenciones gratificadoras para el hombre, sino
como un dios de la religión limitado a prácticas religiosas que no trasciende a
las demás áreas de la vida del hombre y la sociedad.
Aunque la
sociedad cree en un destino con su “dios”, es solo su destino. Pero este
“dios”, no tiene nada que ver con lo largo y ancho de la vida sobre la Tierra
porque sobre este planeta lo único que funciona es la fuerza, el trabajo y todo
lo que el hombre pueda hacer con su mente y sus manos de ahí que aunque suene
pesimista, esa es toda la felicidad del hombre sobre la Tierra (después
hablaremos de esa felicidad construida) es todo lo que el hombre tiene.
Una de las
maneras que el hombre tiene, un tanto escapistas por cierto, es vivir el día a
día disfrutando como dice en Santiago 4:13-16. La intensidad superlativa de las
experiencias del siglo 21 hoy marca la tendencia. El hoy es corto. Mañana
moriremos. Esa es la vida. De todas maneras iremos a “diosito”.
2. LA EUTANASIA. LA TOMA DEL PODER DEL
HOMBRE
Desde al
punto de vista cristiano, la eutanasia vendría siendo un acto de rebeldía
directo contra Dios V y su ley. El hombre ha buscado todas las alternativas
posibles para evitar la eutanasia.
Sumado a la “divinidad humana” donde el hombre se ha tomado las riendas
de su vida, este ultimo recurso tiene dos caras: por un lado, es el limite de
la esperanza humana y por otro lado es el salto de la frontera entre Los
hombres y Dios V.
Y digo lo
ultimo porque es otro Babel que quiere alcanzar “lo inexplicable de Dios V”. En
otras palabras, si mi ciencia no me pudo curar y como se dijo antes, voy al
cielo de mi “dios”, pero al mismo tiempo ese “dios” no afecta en nada mi vida
sobre la tierra; entonces bien puedo proceder a hacer lo que quiera con mi
vida. Al fin y al cabo es “mi vida”.
La
eutanasia es otra muestra de la rebeldía humana contra el Dios V, sin embargo
hay que entender esta situación porque como dice Pablo, “el hombre está muerto
en sus delitos y pecados”; por tanto todo lo que haga el hombre corresponde a
una vida de muerte espiritual.
3. LOS DIOSECITOS DEL HOMBRE.
Me ha
parecido intrigante y a la vez difícil de creer que mientras Moisés estaba en
la cima del monte Sinaí hablando don Dios V y recibiendo la ley, dice Éxodo que
al ver que demoraba, el pueblo se impacientó, entonces el futuro sumo sacerdote
inexperto en la ley del Dios V simplemente elabora un becerro de oro y se lo presenta
al pueblo diciendo: “estos fueron los dioses que os sacaron de Egipto”.
Realmente difícil de creer teniendo en cuenta toda la historia previa que
cuenta el libro.
Sin embargo
aquí hay una realidad que apunta directamente hacia nuestros días. El hombre de
hoy también construye sus propios dioses. El hombre de hoy y la sociedad del
siglo 21 es idolatra por naturaleza. El principal dios que se construye el
hombre de hoy es él mismo. Se auto adora, auto ensalza y se auto maneja. Toda
gira en torno a sí mismo y fuera de sí mismo no existe nada más. Su proclama es
que su vida es suya y puede hacer con ella lo que le plazca y su religión es
darle rienda suelta a todas sus concupiscencias y deseos. Sin embargo, en su
reino hay espacio para otros dioses y son los que él mismo construye con el fin
de manejar su vida: dioses de fama, sexo, logros personales y laborales ocupan
con él mismo, el despacho de su corazon.
Entonces, a
lo largo de su vida la satisfacción de estos “diosecitos” precisa de una larga
serie de actos que son observables simplemente al hacer cuentas de un fin de
semana.
Pero ese
“dios” por supuesto tienen una limitación: la muerte. Cuando el hombre muere,
muere con él su dios y ahí es donde paciente y sentado en su trono el Dios V,
es descubierto para asombro y lloro del dios hombre. Así como los dioses
amanecían doblados hacia el piso ante el arca del pacto en aquella historia de
1 de Samuel. Me hará reír que finalmente todos los diosecitos al frente del único
y eterno Dios V, finalmente estarán de acuerdo que siempre estuvieron en desacuerdo.
No todos
aceptarán que es una idolatría la que tiene al hombre renegando del Dios V pero
sí lo es, y la Palabra es clara cuando
condena la idolatría expresamente pues el principal objeto de esta, es desviar
al hombre del Dios V.
Y sí que lo
ha hecho bien la idolatría. El Dios V no le apareció a Javier, pero sí sus
propios diosecitos con sus propias explicaciones y alternativas como la
eutanasia. No son estas palabras, una especie de condena o acusación contra
Javier. (lejos, muy lejos de eso). Es mas bien un intento de explicar los
contrastes, el paisaje que escribe el hombre sobre si mismo y sobre el Dios V
que es como tratar de entender un cuadro surrealista de Dalí.
4. LA IGLESIA MUDA. NOSOTROS MUDOS. MEA
CULPA
Mea culpa.
Si. Tenemos mucha culpa de lo que pasa.
- No
predicamos, no evangelizamos y no damos testimonio.
- Mientras
construimos nuestros grandes templos y aprendemos a pastorear el cuerpo de
Cristo al estilo humano; las piedras retumbaron tan fuerte que nos cogieron
ventaja.
- La
iglesia se terminó dedicando a otras cosas propias de los deleites humanos como
“somos hijos del rey” y todo lo que eso conlleva; mas que a su comisión:
Predicar de Cristo y su esperanza.
- Dentro de
la misma iglesia, la feligresía ni siquiera entiende los conceptos bíblicos de
salvación, exclusividad y soberanía divina. La iglesia hoy es capaz de hacer lo
que dice el profeta. ¿podrá el barro decirle al alfarero por qué me hiciste
asi? Y la iglesia lo hace cuando cuestiona la autoridad de Dios y su iglesia y
cuando se rebela contra sus designios que para la iglesia deberían ser
inobjetables. Punto.
- Siempre
nos ha consolado saber que por lo menos “alguien le tuvo que hablar de Cristo”…
porque en pleno siglo de la comunicación, Javier vio un reel, o un estado o
escuchó la radio o cualquier otra forma de acercamiento al Dios V. Sin embargo
está teoría bien podría derrumbarse por su peso al decidir tomar la decisión
por su propia muerte.
- No le
quede la menor duda al cristiano y no cristiano de hoy que atentar contra la
vida en la ley de Dios que es eterna es castigable, pero eso es tema de otro
momento y hoy en medio de esta coyuntura suena como muy castigoso.
Me preocupa
no haber hecho más. Me preocupa que como iglesia no sabemos qué hacer. Nos
hemos acostumbrado al hecho que asi es la vida mas allá que ese fue el destino
que tuvo que vivir Javier.
Terminemos
explicando esto: Los planes de Dios V son eternos y justos. Dios V no tiene la
culpa de nuestros errores. Todos nuestros fracasos y miserias se deben a las
consecuencias de nuestro propio pecado. Aceptar la vida que nos tocó, es
aceptar a Dios V y su obra. Es adorarlo y honrarlo. No podemos hacer mucho más
allá de aceptar que lo que hoy es dolor, enfermedad y prueba; en la eternidad
es paz.
¿Pudo Dios
sanarlo? Si, definitivamente. Pero quien se lo pregunta al Dios V eterno. ¿Cómo
nos lo explicaría con tantos libretos sonando en nuestra cabeza?
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